Fiscalidad de tu herencia

QUE IMPUESTOS TENDRÉ QUE PAGAR POR RECIBIR UNA HERENCIA O DONACIÓN

La percepción de bienes en una herencia, está sometida al pago del Impuesto de Sucesiones, y además en el caso de que en la herencia hayan bienes inmuebles (viviendas, solares, fincas, etc.) el impuesto de Plusvalía Municipal;

  1. Impuesto de Sucesiones. En palabras del artículo 1 de la Ley de Sucesiones y Donaciones; “El Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones, de naturaleza directa y subjetiva, grava los incrementos patrimoniales obtenidos a título lucrativo por personas físicas, en los términos previstos en la presente Ley”.

    Se trata de un impuesto estatal, pero que con los años se ha cedido a la totalidad de Comunidades Autónomas. Son aplicables por tanto las normas estatales en la mayoría de las Comunidades Autónomas (salvedad de Cataluña, País Vasco, Galicia, etc.), sin embargo las Comunidades Autónomas establecen especialidades dirigidas a establecer bonificaciones, reducciones, etc.

    Por su carácter autonómico, está sujeto a gran influencia de carácter político de forma que las diferencias de aplicación en las bonificaciones, obligaciones y demás, determinan que entre Comunidades Autónomas haya unas diferencias absurdas en su tratamiento fiscal y aplicación efectiva. A título de ejemplo, una misma herencia con idénticos bienes y herederos, podría suponer que en Madrid o Valencia no se abone nada del impuesto por estar bonificado y en Andalucía cada heredero se vea obligado a abonar 20.000€ de cuota del impuesto

    El concepto directo implica que no es un tipo fijo o porcentaje con independencia del valor (como en el supuesto del IVA, que es indirecto porque no importa el valor del bien, a todos se les aplica un tipo fijo generalmente el 21%).

    El concepto subjetivo implica que cada persona no tiene porque recibir idéntico importe, puede ser pero no es necesariamente cierto. Un padre puede dejar a ambos hijos igual o a uno mas que al otro, por eso cada heredero, legatario, legitimario, etc. Pagará impuestos según sus concretas circunstancias. Este concepto también tiene relevancia en otras cuestiones, como el hecho de que si algún heredero tiene una discapacidad o derecho a bonificaciones se aplicarán a él según sus subjetivas y personales condiciones.

    La ley nos habla del concepto “grava los incrementos patrimoniales obtenidos a título lucrativo por personas físicas”, eso quiere decir que si no se incrementa nuestro patrimonio, por ejemplo porque hay más deudas que bienes o porque no se reciben bienes, no se pagará impuesto de sucesiones.

    Si fuera una persona jurídica (Fundación, Asociación, Sociedad Anónima, Limitada, etc.) quien percibe la herencia, no tributará por esta ley de Sucesiones y Donaciones, sino por la Ley del Impuesto sobre Sociedades.

  2. Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana (Plusvalía Municipal).Se trata sin lugar a dudas de un impuesto ciertamente polémico, no debe extrañar que su propia existencia está en entredicho y está pendiente que el Tribunal Constitucional resuelva sobre la inconstitucionalidad del impuesto.

    En época de bonanza no se ha planteado polémica, dado que se daba por hecho que anualmente, los terrenos sufren un aumento en su valor. Sin embargo, en época de crisis la cuestión cambia sustancialmente. El impuesto grava el incremento de valor de los terrenos urbanos en el momento de la transmisión y se calcula en función del valor catastral en el momento del devengo asignándole una revalorización en función de los años transcurridos desde la anterior compraventa. No se tienen en cuenta variables como la diferencia entre el precio de compra y el de venta.

    Y uno debe plantearse; ¿y si mis padres compraron hace 10 años una vivienda y ahora al heredar nosotros el valor del terreno/suelo no solo no ha aumentado sino que ha disminuido?, precisamente esa es la cuestión que está intentando resolver el Tribunal Constitucional.

    En cualquier caso y hasta en tanto se resuelvan las dudas generadas la ley aplicable no admite exonerarse de su pago, por tanto la ley (artículo 104 de la Ley de Haciendas Locales), indica;

    El Impuesto sobre el Incremento de Valor de los Terrenos de Naturaleza Urbana es un tributo directo que grava el incremento de valor que experimenten dichos terrenos y se ponga de manifiesto a consecuencia de la transmisión de la propiedad de los terrenos por cualquier título o de la constitución o transmisión de cualquier derecho real de goce, limitativo del dominio, sobre los referidos terrenos”,

ESTOY OBLIGADO A PAGAR EL IMPUESTO DE SUCESIONES EN CASO DE FALLECIMIENTO DE MI FAMILIAR O PERSONA QUE ME HA DEJADO BIENES EN VIDA

Nadie está obligado a aceptar o renunciar una herencia, pero si se acepta o se tiene intención de aceptarla, -ojo porque hay un plazo para su liquidación y pago-, hay obligación de pagar los impuestos. Resulta por tanto que la ley nos da libertad para aceptar o renunciar a la herencia, pero una vez aceptemos nos comprometemos y estamos obligados a realizar el pago del impuesto en tiempo y forma.

Esta situación es especialmente relevante cuando tras arduas discusiones 2 o 3 años después de fallecer el causante, los familiares se ponen de acuerdo y deciden aceptar la herencia, pues en este caso la administración tributaria nos exigirá el pago desde el plazo legal (6 meses), con recargos, intereses y sanciones.

Es esencial por ello que antes e aceptar o renunciar a una herencia, entre muchos motivos pero esencialmente por motivos fiscales, se asesore sobre las consecuencias fiscales de su decisión y poder tomar decisiones sin cometer graves errores.

DEBO ABONAR EL IMPUESTO SI NO HEMOS ACEPTADO NI PARTIDO LA HERENCIA EN EL NOTARIO. Y SI ALGUN FAMILIAR NO QUIERE FIRMAR LA HERENCIA, AUN EN ESE CASO DEBO PAGAR LOS IMPUESTOS

La ley no exige que para declarar una herencia o pagar los impuestos correspondientes tenga que haber acuerdo y firma de la escritura pública de aceptación y partición de herencia.

La ley exige que se liquiden los impuestos con independencia de las situaciones. No en vano el artículo 34 de la Ley indica: Los sujetos pasivos –herederos– vendrán obligados a presentar una declaración tributaria, comprensiva de los hechos imponibles a que se refiere esta ley, en los plazos y en la forma que reglamentariamente se fijen. No obstante lo anterior, podrán optar por presentar una autoliquidación, en cuyo caso deberán practicar las operaciones necesarias para determinar el importe de la deuda tributaria y acompañar el documento o declaración en el que se contenga o se constate el hecho imponible”.

En muchas Comunidades Autónomas se ha establecido incluso el régimen de autoliquidación del impuesto con carácter obligatorio, de forma que tenemos nosotros la obligación de hacer una declaración de bienes, valores y reparto.

Y ahora viene la gran duda, ¿qué hago si no hay acuerdo?

En los supuestos en que no haya acuerdo, dependerá del motivo:

  1. Si hay contienda judicial para el reparto (procedimiento contencioso de división de herencia), la ley “suspende” el plazo para l aliquidación y pago del impuesto, eso sí habrá que comunicarlo en tiempo y forma a la Administración, reanudándose una vez finalice el mismo.
  2. Y si no hay contienda judicial -cuidado porque la mera declaración de herederos notarial o judicial no se considera procedimiento judicial-, los herederos de común acuerdo o cuanto menos nosotros en la cuota que nos corresponda, debemos si no disponemos de la herencia propiamente, hacer una manifestación de valores y acreditación de bienes, liquidando y pagando lo que nos corresponde.

En cualquier caso, recordemos que la Administración Tributaria tiene un plazo para revisar nuestra declaración y tomar las medidas si no cumplimos nuestras obligaciones fiscales en tiempo y forma.

SI HA FALLECIDO MI PADRE Y MI MADRE SIGUE VIVA, O VICEVERSA, AUN ASÍ DEBO PAGAR LOS IMPUESTOS

Hay un hecho que la gente suele obviar y que es esencial. Aunque no seamos conscientes, el patrimonio de nuestros padres no es único, sino que están sometidos al régimen de sociedad de gananciales en muchos casos. Eso significa que al fallecer uno de los cónyuges, esa sociedad se disuelve, finaliza, del mismo modo jurídico que se disuelve con un divorcio.

Y por ello el cónyuge sobreviviente junto con los herederos de su cónyuge (generalmente hijos y ella misma evidentemente), deben liquidar y repartir esa sociedad de gananciales. Tras dicho reparto, nuestra madre recibirá la mitad que ya era suyo pero que estaba junto al patrimonio de nuestro padre, y la otra mitad pasará a formar la herencia de nuestro padre. No olvidemos que si además nuestro padre había heredado bienes de sus padres asimismo, estos se sumarán a su herencia evidentemente.

Y por ello, la mitad de los bienes adjudicados a nuestra madre no tributa ni paga impuestos, antes se disponía del derecho a la mitad de los bienes (casa, cuenta, coche, etc.) y ahora se tiene la mitad de dichos bienes en concreto, y sobre esta mitad adjudicado al fallecido/a, los herederos pagan los correspondientes impuestos de sucesiones y plusvalía.

Y SI RENUNCIO A LA HERENCIA DEBO PAGAR IMPUESTOS, COMO AFECTA FISCALMENTE A LA HERENCIA

Como norma general, quien renuncia a una herencia no paga impuestos, esencialmente porque no se cumple la exigencia de la ley, y es que “aumente” tu patrimonio.

No obstante, hay que tener un gran cuidado con estas cuestiones por varios motivos:

  1. porque hay supuestos en que la ley aunque renunciemos formalmente, considera que hemos aceptado “tácitamente” la herencia y tendremos un grave problema. El ejemplo más claro es vender algún bien de la herencia o hacer pagos en condición de heredero.
  2. porque no es lo mismo una renuncia pura y simple que una renuncia “a favor de alguien”. Técnica y fiscalmente una renuncia “a favor de alguien” es una donación, y por tanto tributará por ello, con lo cual las consecuencias pueden ser desastrosas.
  3. porque si la herencia está prescrita –han transcurrido más de 4 años y medio desde el fallecimiento-, renunciar a una herencia es una “donación” por consideración legal, y al igual que hemos comentado antes, las consecuencias pueden ser desastrosas fiscalmente para quien renuncia y para quien recibe los bienes que han sido objeto de renuncia.

QUÉ VALOR PUEDO DARLE A LOS BIENES Y DERECHOS DE LA HERENCIA, ESTOY OBLIGADO A DARLE UN VALOR MINIMO

Con carácter general, la base imponible se determinará por la Administración Tributaria en régimen de estimación directa, sin más excepciones que las determinadas en esta Ley.

Eso implica que en lo referente a inmuebles, vehículos o derechos administrativos, para dar valor a los bienes de una herencia debemos de tener en cuenta dos formas de obtener dicho valor: Un tasador profesional, nos dará el valor de mercado atendiendo a las características del inmueble o bien. La otra forma es una valoración tenido en cuenta los servicios de valoración que ofrecen las Consejerías de Hacienda de la mayoría de las Comunidades Autónomas, donde según superficie, si es urbano o rustico, antigüedad del inmueble o al valor catastral, ofrecen un valor mínimo de referencia orientativo en el mercado.

En el caso de cuentas, fondos, acciones y valores la cuantificación es más sencilla porque el valor nos lo dará el importe exacto a fecha de fallecimiento, o en su caso la valoración de dichos activos que nos suele entregar la entidad bancaria o tenedora de los mismos.

Sí debemos tener en cuenta que la valoración fiscal es una de las cuestiones más delicadas

QUÉ PLAZO TENGO PARA HACER EL IMPUESTO. QUE CONSECUENCIAS TIENE SI NO LOS LIQUIDO Y PAGO A TIEMPO

El plazo de seis meses se computa para el cumplimiento de las obligaciones fiscales es desde el momento del fallecimiento –para las herencias o en su caso seguros de vida por fallecimiento del causante-, o de un mes en el caso de las donaciones desde “el día en que se cause o celebre el acto o contrato”.

Dicho plazo, como ya hemos comentado se puede aplazar si se cumplen los plazos y requisitos, por otros seis meses en el caso de herencias.

Si no se presentan en tiempo y forma, la Administración Tributaria nos exigirá el recargo y/o intereses, así como pueden sancionarnos por incumplimiento de las obligaciones tributarias.

Antiguamente dado que la Administración no tenía los medios que dispone hoy en día, muchas personas optaban por no liquidar ni pagar los impuestos de sucesiones buscando con ello dejar prescribir los impuestos –los cuales prescriben a los 4 años y medio desde el fallecimiento, o 5 si pedimos aplazamiento-.

Actualmente dicha opción es muy peligrosa porque la Administración cuenta con más medios telemáticos y es poco probable que no nos comprueben la liquidación, asimismo las entidades bancarias han endurecido su postura y bloquean las cuentas hasta la realización de los trámites legales.

Si no vamos a presentar el impuesto en el tiempo que marca la ley, tenemos que ser conscientes que prescriben a los 4 años las siguientes acciones por parte de la administración: reclamar el pago de la deuda tributaria e indicar la cuantía en la supuesta liquidación. El plazo prescribe a los seis meses desde la fecha de fallecimiento del causante ( si no se amplía el plazo de tiempo) Los plazos de prescripción iniciaran desde el día siguiente a la finalización del plazo voluntario de presentación y pago del Impuesto de Sucesiones.

TENGO DERECHO A ALGUNA BONIFICACIÓN O REDUCCIÓN. Y SI ALGUN HEREDERO RESIDE EN OTRA COMUNIDAD AUTONOMA O EN EL EXTRANJERO

Como hemos comentado en algún otro apartado de nuestra página web, hay una normativa estatal mínima la cual es de aplicación salvo que la correspondiente Comunidad Autónoma donde residía el fallecido regule las materias en cuestión.

Esto implica que hay cuestiones como el tipo de gravamen (el % que se paga), o conceptos jurídicos relevantes que están regulados en una Ley Estatal (y desarrollado por un Reglamento), pero sin embargo otras materias, esencialmente bonificaciones o reducciones vienen reguladas por una normativa autonómica.

Hay por tanto que analizar en cada caso o fallecimiento, que Comunidad Autónoma es la competente para el fallecimiento y comprobar en su normativa las concretas bonificaciones fiscales.

La mayoría de las bonificaciones fiscales van encaminadas a aumentar los mínimos exentos por los que por debajo de cierto importe de bienes recibidos, no se pagan impuestos, así como a bonificar cuando reciben bienes algún heredero incapaz o con minusvalía.

Igualmente por motivos de política legislativa, hay Comunidades que han aprobado bonificaciones por herencia de empresas, explotaciones agrícolas, herencia de la vivienda habitual del causante, etc.

SI HE RECIBIDO UNA DONACIÓN EN VIDA, DEBO TENERLA EN CUENTA EN LA HERENCIA

Se trata de una cuestión compleja, puesto que hay dos factores importantes a tener en cuenta:

  1. La cuestión jurídica. Si algún heredero o incluso tercero ha recibido una donación en vida del causante, siempre debe tenerse en consideración a la hora de hacer el reparto de la herencia. En nuestro derecho común (el propio del Código Civil, no incluyéndose en ellos los derechos forales), es muy relevante la figura de las legítimas y sobre la base de las mismas la donación en vida puede o no tener influencia.

    Si una persona no tiene Legitimarios (hijos –o nietos si ha fallecido el hijo- respecto de sus padres; padres –o abuelos si el padre ha fallecido- respecto de sus hijos, o cónyuge), puede disponer de la herencia como tenga por conveniente, de forma que haya o no testamento las donaciones efectuadas en vida no tendrán ninguna repercusión real en la herencia.

    En el caso de que uno tenga legitimarios la cuestión es muy diferente, dado que para calcular las legítimas, la ley exige que se hagan computando a los bienes del causante, las donaciones hechas en vida.

  2. Respecto de la cuestión fiscal.En estos supuestos hay que analizar la normativa fiscal de cada comunidad autonómica, puesto que las normas fiscales autonómicas establecen generalmente que las donaciones efectuadas en un plazo (generalmente entre 5 y 10 años) se “computen” o sumen, de forma que si hemos recibido bonificaciones por las donaciones se tendrán en cuenta a la hora de computar la herencia.

    Si bien con carácter general la Ley del Impuesto indica que las donaciones y demás transmisiones «inter vivos» equiparables que se otorguen por un mismo donante a un mismo donatario dentro del plazo de tres años, a contar desde la fecha de cada una, se considerarán como una sola transmisión a los efectos de la liquidación del impuesto.

SI RECIBO UN SEGURO DE VIDA DEL FALLECIDO, TAMBIEN SE CONSIDERA HERENCIA

Los seguros de vida pueden o no ser parte de la herencia. Si el seguro indica que son beneficiarios “los herederos legales” pasan a formar parte de la herencia, en caso contrario será el beneficiario particular, con nombre y apellidos, quien reciba el importe de rescate del seguro. En este segundo supuesto cabría incluso la posibilidad de aceptar el seguro y renunciar a la herencia, por ejemplo, en caso de que el causante tenga deudas que previsiblemente superen el importe de los bienes o derechos que se reciben por herencia.

En cualquier caso, la norma fiscal establece que se debe tributar por ello y si tenemos una bonificación por hijo, a título de ejemplo, hay que sumar el importe del seguro y el de la herencia y sobre dicha “suma” se pagarán impuestos y evidentemente se aplicarán también las bonificaciones.